CAPITULO 7
UNA PROPOSICION EN AUSCHWITZ
Ya
llevaba 3 semanas en auschwitz y no podía creerlo…
Las
presas gritaban, se peleaban y se golpeaban, el ruido de sus voces era
espantoso hasta que llego un hombre que siempre iba a arreglar las koias.
Él
era un apuesto hombre de ojos azules y al parecer pelo obscuro, la miro y le
sonrió después le empezó a hablar pero ella se trababa él le dio comida y agua
pero a cambio tenía que hacer el amor con él.
Ella
no acepto y le tiro la comida pero al morirse de hambre todas se fueron a los
lavabos y se encontró con un hombre sin dientes.
solo
tenía un ojo marcado por la viruela y marcas de los golpes que le daban pero
vio que tenia papas y se le quedo la mirada clavada sobre la lata y hasta que
el señor no pudo morder porque estaba duro.
empezó
a buscar a quien dárselo hasta que la vio y se lo dio pero otra prisionera se
lo arrebato el la golpeo y todos se le quedaron viendo.
Y el
se fue a su celda y ella se quedo ahí hasta que se encontró con el otro que la
habia dado comida y le sonrió con sarcasmo.
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